Muchas veces nuestros pies son los más olvidados en nuestras rutinas de belleza; pero si sabes como librarlos del cansancio diario, ellos te lo agradecerán. Apenes llegues a tu hogar, quÃtate los zapatos, medias y/o calcetines, y déjalos respirar durante un tiempo. Relaja tus pies colocando rodajas de tomate en tus calcetines, póntelos y después de una hora lávatelos con agua frÃa. Los efectos son inmediatos.
Túmbate sobre la cama y reposa los pies apoyándolos sobre la pared unos 10 minutos. Tras ello, sumérgelos en un cubo de agua caliente con sal y unas gotitas de aceite de menta. Tus pies te lo agradecerán.
Además, es recomendable visitar al podólogo una vez al mes y proporcionarles la hidratación todos los dÃas mediante masajes con cremas y aceites especÃficos.