
La última tecnología en elaboración de cremas está utilizando las “joyas” que nos brinda la naturaleza. Y es que el oro, plata, caviar, y perlas son ingredientes que a menudo integran la composición de los nuevos productos de belleza.
El oro ofrece a la piel su energía regeneradora y su poder antioxidante para resistir a las agresiones del tiempo. Favorece y estimula el proceso de rejuvenecimiento de las células cutáneas, revitalizando, tonificando y reestructurando la piel. Y por si fuera poco, las micro chispas doradas reflejan la luz, iluminando instantáneamente la piel y minimizando las imperfecciones. La mayoría de las veces se incluye el mineral en forma de suero o polvo.

Gracias a este avance tecnológico, las partículas que encontramos en la crema son 20.000 veces más pequeñas que las células por lo que aumenta su capacidad de absorción y eficacia.
Respecto al caviar, una célula madre de muy alto nivel, cuyo extracto proporciona los fosfolípidos de membrana, capaces de reparar las células madre que hayan sido atacadas por los radicales libres, provocando así una regeneración paulatina, pero rápida, de los tejidos dérmico y epidérmico.
En China, el polvo de perlas ha sido considerado durante siglos beneficioso para la salud e, incluso, curativo. Con una gran riqueza en calcio y más de 18 aminoácidos, ayuda a nutrir la piel, fortalecer el cuerpo y relentizar el proceso de envejecimiento. Las perlas protegen y aumentan la resistencia de la dermis frente a las agresiones externas, ayudando a eliminar las manchas cutáneas y dando lugar a una piel fina, suave, elástica y luminosa.