La dieta Pritikin fue creada por el doctor Nathan Pritikin en los años '80. En sus inicios, esta dieta se prescribía como un medio para tratar enfermedades del corazón; pero al observar que también reducía el peso, fue ganando muchos partidarios.
En el libro ‘The Pritikin Principle, the calorie density solution’ (El principio Pritikin: la solución de la densidad de calorías) se explica la importancia de basar la alimentación en productos naturales, extraídos de la tierra (frutas y verduras) que son los que menor densidad calórico poseen.
La base de este régimen se centra en el poco consumo de materias grasas y en una alimentación rica en carbohidratos complejos y en fibras (frutas, verduras, cereales y legumbres), los cuales son ideales para reducir la tasa de colesterol. No permite las proteínas animales, los huevos, la mayor parte de las grasas ni los alimentos procesados.
El régimen Pritikin es más rico en carbohidratos complejos (75%-80%) y menos rico en lípidos (5%-10%) de lo aconsejado normalmente.
Una de las ventajas de esta dieta es que debido al aporte de fibras y proteínas facilita la sensación de saciedad. Sin embargo, cabe mencionar que al igual que muchos planes alimenticios también presenta algunos inconvenientes como por ejemplo: el aporte de materias grasas es mínimo, los platillos pueden quedar más secos y menos sabrosos, lo que puede llegar a cansar con facilidad. Y debido a la escasez de lípidos, las vitaminas y otros nutrientes no logran una absorción tan eficaz. Además, el régimen Pritikin puede irritar los intestinos por el aporte elevado de fibras.
Como toda dieta, esta debe ser supervisada por un nutriólogo y debe estar equilibrada. Además, esta dieta implica responsabilidad y compromiso, por eso es importante que acudas con el médico para que él te asesore y desarrolle un plan alimenticio que se acople a tus necesidades.