
Si alguna vez escuchaste hablar de las bondades del pepino como alimento, debes saber que también este maravilloso producto que nos brinda la naturaleza, puede ser tu mejor aliado en el cuidado de la piel.
El pepino, por su riqueza en agua, vitamina E y aceites naturales, constituye uno de lso mejores remedios para el cuidado externo de la piel. Aplicado externamente sobre esta, aporta todo sus aceites y agua para suavizar y rehidratar este órgano devolviéndole toda la frescura y textura que va perdiendo como consecuencia de las agresiones ambientales o de la propia degradación natural del organismo por la acción de los radicales libres.
Así pues resulta muy adecuado para pieles que han sufrido las consecuencias de una exposición prolongada al sol. Una buena manera de realizar una crema suavizante después de una fuerte exposición solar consiste en triturar un par de pepinos con una batidora y extender la pulpa triturada en forma de crema sobre la piel enrojecida durante media hora.
Además, la aplicación de esta pasta sobre los rostros juveniles afectados de acné mejora el aspecto de las mismas y reducen el número de granitos y espinillas. El pepino, en formar de cremas o de rodajas sobre la piel, resulta útil en el tratamiento de la rosácea, dado que desinflama la piel y ayuda a evitar el enrojecimiento.
Al mismo tiempo posee una gran capacidad para suavizar el cutis y sobre todo para disminuir las manchas o pecas.